sábado, 20 de junio de 2009

"Regalo poesías"

Una frase que siempre se dice cuando nos pasa algo en la vida, es que creemos que nunca nos tocare a nosotros.

Es imposible entender la historia de cada persona, y la empatia no sirve mas que para intentar sentir lo que no debieras, ya que se te devuelve la información sesgada de propia persona.

En la calle, donde había un hueco vació, en un rincón cerca de la poesía, está Enrique, -supongo que sera Enrique tras distinguir alguna que otra letra de tal nombre en su firma-, quizás fue padre, amigo, banquero, escritor... quizás fue amante, marido, un buen trabajador... quizás fuera mil cosas que ahora se reducen a un rincón con folios y letras repetidas una tras otra.

Al principio solo causaba curiosidad, alguna que otra moneda, mientras el regalaba letras, mas tarde, ya dejo de ser la novedad dando paso a una lata de cerveza que de vez en cuando acompañaba a su bolígrafo, para ahora, desencadenar en el olor a alcohol que desprende cuando le miras.

Me da pena sentir pena, Enrique no es mas, que un escritor, que día tras día, se sienta en la Gran Vía, a pie de La casa del libro, pone un cartel que dice “Regalo poesías”, y escribe, folio tras, folio, repitiendo letra tras letra, mientras espera que alguien, le cambie sus letras por una moneda, sabiendo que no es gran cosa, pero es lo único que puede dar.

Enrique viste como cualquiera de nosotros, seguro, que sus sueños se truncaron y a pesar de todo, no deja de regalarme una sonrisa cuando le cambio una moneda por uno de sus folios.

Y si el mundo fuera otro, haríamos algo mas que sentir pena de sentir pena por él.

S.M. 21.06.09

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